Ante el fracaso del proyecto educativo de los
civilistas y de los gobiernos que le siguieron, se ensayó un nuevo proyecto: la
enseñanza bilingüe. El objetivo era aparentemente el mismo, pero no se buscaba
la homogeneización cultural sino su integración a la comunidad política
reconociendo identidades y diferencias.
Este proyecto pasó por dos etapas: la del método
pedagógico y la política del reconocimiento, la primera por la utilización del
bilingüismo en zonas rurales donde predominaban lenguas vernáculas, donde
Arguedas jugó un papel importante; y la segunda fue definida por el
reconocimiento del quechua como lengua oficial que debía ser usada no solo en
la enseñanza, sino en otras actividades del estado.
El crecimiento fue
vertiginoso: “En el cuarto siglo que medio entre 1940 y 1965 los principales
indicadores educativos se multiplicaron por cuatro o cinco veces más…”
(Contreras 1996, citado por Lopez, pp. 24 – 25)
Referencia
Contreras,
CARLOS, Maestros, mistis y campesinos en
el Perú rural del siglo XX. Documento de Trabajo 80. Lima: IEP, 1996

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